luego de un estertor la vi salir de mi boca, era una nube azul fulgurante con miles de sistemas solares en ebullicion emitiendo una vibracion tan grave que solo mis huesos podían captar en una ligereza sintética y calma. Se desprendio de mi por completo, la recorrí con mi mirada trepando a los arboles, cosquilleando sus ramas, los oí reír y sacudirse el alma. No podía acertar la distancia, parecía tan lejos y tan cerca que estreche mi mano para saber y una extraña sensación de jubilo se infiltro por mis dedos hasta el centro de mi cabeza, haciendo que el suelo se esfumara y volviese en forma de agua, corales, ramas, nieve y escamas. reí tanto tanto que caí rendida del cansancio adornada con un pedazo de todo lo que había pasado, me había convertido en los puntos de una constelación que marcaban mi eterno descanso.